Muchas mujeres del medievo vestirían, sin duda, gustosas los trajes que las mujeres de Llanera han elaborado en las últimas semanas para celebrar los Exconxuraos en un taller gratuito organizado por el Ayuntamiento de la localidad.
Es tradición acudir a los actos del fin de semana ataviado a la moda medieval, e incluso obligatorio para poder entrar en la cena que se organiza el sábado por la noche. Por eso, y para ir haciendo crecer la tradición, el Consistorio promovió este curso con el objetivo de que cada vez más vecinos acudan vestidos como en el siglo XV.
Algunas de las asistentes, caso de Carmen Speronie, ya sabían algo de confección y hasta coser a máquina, otras, como María Luisa Cuervo, reconocen que «de corte, nada de nada». A lo largo de las últimas semanas han sido capaces de crear hermosos vestidos en base a unos patrones que luego fueron modificando. Compraron las telas, las cortaron, y luego las cosieron colocando varios adornos. El resultado está a la vista, gasa, terciopelo y jacquard que se ha transformado en vestidos largos con amplias mangas, ajustados a la cintura y con faldas de vuelo, muy elegantes y acordes a la circunstancia en la que serán estrenados.
«Mucha gente los alquila para el fin de semana, pero yo quería tener el mío propio», dice Rocío Vázquez, la más joven de las asistentes al taller. «Si además lo has hecho tú, le das más valor», afirma. En total, han sido siete mujeres las que han asistido a este taller de confección, así que los trajes que se han hecho han sido, sobre todo, vestidos para ellas o sus hijas, aunque también se ha visto algún traje masculino. «Los hombres son más comodones y hay que dárselo todo hecho», se ríe Tinina Alonso, la presidenta de la Asociación de mujeres de Llanera una de las asistentes al curso.
Sin profesora
Tinina comenzó el curso como una alumna más, pero acabó llevando el timón porque la profesora oficial tuvo que darse de baja poco tiempo después de comenzar el curso a consecuencia de una intervención quirúrgica. Sin embargo, sus alumnas decidieron seguir adelante y tratar de coser sus propios vestidos aún sin maestra. Contaron, eso sí, con Tinina, que ya ha ido «muchos años años a confección con la profesora». El retoque de los patrones para adaptarlos tanto a las tallas como a los gustos de sus duelas, corrió a su cargo.
Para la mayoría ese ha sido el proceso más complicado. «Si coses puedes descoser, pero si cortas mal ya no hay remedio», dice Consuelo Monteserín. Hoy, nadie diría que han tenido dificultades, y podrán presumir de vestido durante el fin de semana. Algunas, como María Luisa Cuervo, lo lucirán en las funciones teatrales que se celebrarán el sábado antes de la cena medieval, y el domingo como previa al desfile de los Exconxuraos. El año que viene, ellas ya tendrán sus trajes, y esperan que otras mujeres se apunten a esta iniciativa.











